"La ciudad está desolada, la gente deambula por la calle, hay muchos muertos. No sabemos dónde están nuestros compañeros. No podemos contactar con nadie, estamos incomunicados. No sé nada de mi compañero de casa... Tenemos miedo de salir, tenemos miedo de entrar en casa. Hemos tenido suerte, nuestra casa es fuerte y aun así tiene muchos daños" (Ramiro Pampols sj, Subdirector de Fe y Alegría Haití).